04 Ago Vía PROVIAL · Nº 3 · Agosto 2026
Una movilidad que se anticipe, no que solo vigile
Agosto concentra la mitad de los desplazamientos del verano y, este año, un acontecimiento que no se veía en España desde hace más de un siglo: el eclipse total del día 12 llevará a cientos de miles de personas a una misma franja de vías en unas pocas horas. Los focos están, con razón, en la gestión del tráfico. Pero la seguridad de una vía no se improvisa el día de la punta de demanda: se diseña antes. Lo demuestra el colectivo que peor evoluciona, el de los motoristas, cuya siniestralidad depende tanto de la conducta como de barreras, firmes y trazados pensados —o no— para protegerlos. Reclamamos una movilidad que se anticipe: infraestructura segura todo el año, no solo vigilancia en los días señalados.
Equipo Vía PROVIAL
El colectivo que no mejora: por qué la seguridad del motorista se juega también en el arcén
Mientras la siniestralidad general encadena dos décadas de descenso, los motoristas son hoy el único colectivo que no reduce sus cifras. El problema es estructural y exige mirar más allá del «conductor prudente».
En 2024 fallecieron 441 motociclistas en España, uno de cada cuatro fallecidos en tráfico, cuando las motocicletas apenas representan el 12 % del parque de vehículos. España, además, arrastra una anomalía europea: la proporción de víctimas mortales que son motoristas ronda el 23 %, frente a una media de la Unión Europea del 16 %.

Un riesgo que se concentra en la vía interurbana
El Instituto Universitario de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) cifra en 2.374 las víctimas mortales y en 10.845 los heridos graves en siniestros de motocicleta y ciclomotor en vías interurbanas entre 2017 y 2024. Según datos difundidos en julio de 2026, las salidas de vía concentran el 43 % de las muertes de motoristas en carretera: casi la mitad no colisionan con otro vehículo, sino que pierden el control y, con demasiada frecuencia, impactan contra un elemento que la propia infraestructura ha colocado en su camino.
Barreras pensadas para el turismo, no para quien va sin carrocería
Durante décadas, el guardarraíl clásico se diseñó para redirigir a un turismo, con sus postes verticales al descubierto. Para un motorista que cae y desliza, ese poste funciona como una cuchilla. La velocidad excesiva sigue presente en uno de cada tres siniestros mortales de motoristas, pero no explica por sí sola la letalidad: lo que convierte una caída en tragedia es, muchas veces, contra qué se impacta.
Existe la solución técnica y falta despliegue. España dispone de Sistemas de Protección de Motociclistas (SPM) certificados conforme a la norma UNE 135900, pero se instalan de forma desigual y sin un mapa público de los tramos de mayor riesgo. Las medidas que se estudian atienden sobre todo al factor humano y del vehículo, dejando la infraestructura como el pariente pobre del debate.
El análisis: existe la solución, falta priorizarla
Los SPM son faldones inferiores que se acoplan a la barrera existente y evitan el impacto directo contra los postes; están encuadrados en la reglamentación de sistemas de contención (UNE-EN 1317 y la Orden Circular 35/2014). La tecnología está madura, es homologable y modular. El déficit no es de conocimiento, sino de inversión y de priorización.
La seguridad del motorista no se resuelve solo pidiéndole que frene: se resuelve diseñando una vía que perdone el error en lugar de castigarlo. — Tesis del reportaje
Tres medidas concretas. Primera: que las administraciones titulares elaboren y publiquen un mapa de puntos y tramos de concentración de siniestros de motoristas y programen en ellos la instalación de SPM, con calendario y presupuesto, empezando por las salidas de vía. Segunda: que la formación específica que se estudia para el acceso a las 125 cc la impartan profesores de Formación Vial con la especialidad correspondiente y metodología de comprensión del riesgo, no un trámite administrativo. Tercera: que los Técnicos Superiores en Movilidad Segura y Sostenible se integren de forma estable en los equipos que auditan y diseñan las vías.
Cinco novedades del mes con análisis PROVIAL
El eclipse total —el primero visible en España en más de un siglo— movilizará a cientos de miles de personas hacia la franja de totalidad. La DGT ha aprobado un dispositivo especial (restricciones a vehículos pesados, itinerarios alternativos, refuerzo de vigilancia); País Vasco, Cataluña y Navarra publicarán sus propias medidas.
Gestionar una punta de demanda tan concentrada es un reto técnico de movilidad de primer orden; el reto de fondo será que la seguridad no se relaje cuando el motivo del viaje es una experiencia colectiva y festiva.
Tras el dispositivo de julio, la DGT activa la operación de agosto, el mes con mayor volumen de tráfico del año. Es, además, el primer verano con la baliza V-16 conectada como único dispositivo de preseñalización válido.
El cambio del triángulo a la V-16 no es un capricho normativo; nace para evitar los cerca de 25 atropellos anuales de personas que bajan del vehículo a señalizar. Conviene explicarlo así, como protección, y no como una obligación más.
Campaña específica de control de velocidad en tramos en obras, donde el exceso de velocidad es el principal factor en los atropellos a operarios de conservación, con sanciones de hasta 600 euros y 6 puntos.
El trabajador de la vía es un usuario vulnerable más, a menudo olvidado; incorporarlo al análisis de riesgo en el aula ayuda a comprender que la vía es un espacio compartido, también con quien la mantiene.
La DGT ha reforzado los controles de alcohol y drogas al volante, recordando que estas sustancias siguen entre las principales causas de siniestralidad.
La vigilancia es necesaria, pero su efecto es limitado si no se acompaña de un trabajo formativo sostenido sobre la percepción del riesgo; el control disuade en el momento, la formación transforma la conducta a largo plazo.
El organismo europeo de valoración de la seguridad de los vehículos evalúa ya el ciclo completo del siniestro —desde la distracción hasta la llegada de los servicios de emergencia— en cuatro fases, y solo puntúa el equipamiento de seguridad que viene de serie.
Que la seguridad deje de ser un extra de pago es una buena noticia para la equidad vial, y un argumento pedagógico útil: un vehículo seguro es el que protege a todos, no solo a quien puede pagar el paquete premium.
Vamos a mitad de ritmo para 2030
El vigésimo Índice de Comportamiento en Seguridad Vial (PIN) del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC) deja una lectura incómoda: alrededor de 19.500 personas perdieron la vida en las vías de la Unión Europea en 2025, y la reducción acumulada desde 2019 se queda en un 15 %, cuando para ir en camino de reducir las muertes a la mitad en 2030 haría falta ya un 31 %. Detrás de esa cifra estancada hay países que sí avanzan —Polonia ha reducido sus muertes un 43 % y Dinamarca recibió el galardón del PIN a la mejora sostenida—, lo que demuestra que el estancamiento no es una fatalidad, sino una consecuencia de decisiones. Desde Visión Cero, ningún porcentaje de mejora es motivo de celebración mientras siga habiendo víctimas: 19.500 fallecidos no son un dato agregado, son 19.500 ausencias.
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Este mes, en el área de socios: «El error humano no es el final del análisis, es el principio», el enfoque de Sistema Seguro para llevar al aula y al trabajo técnico, y una ficha de campo descargable —«Auditoría rápida de un tramo de riesgo para motoristas»—. Introduce la contraseña de colaborador para acceder al contenido completo.
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